Reflexiones en torno al liberalismo

sábado, 18 de octubre de 2008

... Tiene uno la sensación de que el liberalismo viene a ser una doctrina en constante revisión por parte de aquellas ideologías políticas que, siendo bien contrarias entre sí, pretenden adscribir a su causa el prestigio de la certeza científica que propugna el economicismo ramplante. Destaca la interpretación según la cual el liberalismo se erigiría como un sistema cuyo objetivo principal sería defender al individuo del leviatán estatal; cuando resulta que éste mismo ha cristalizado en su forma democrática precisamente para dotarse de una legitimación ética que justifique su poder para coartar las libertades de aquellos que amenazan los derechos de los individuos. Es decir, esa interpretación posmoderna del liberalismo segaría la hierba bajo sus pies al ir en contra de la condición de posibilidad de la práctica misma de la actividad económica capitalista en condiciones de libertad igualitarias.

En el terreno de lo concreto, una de las falacias más repetidas por los defensores de ese tipo de interpretaciones del liberalismo es que el Estado incurriría en la fatal arrogancia de pretender saber lo que nos conviene mejor que nosotros mismos. Al contrario, quienes exigimos al Estado un mayor control de la economía y el mercado lo hacemos avisados de que los agentes favorecidos por éste han llegado a dicho estatus mediante una habilidad fuera de lo común para adquirir y usar el conocimiento de los mecanismos técnicos, sociales y culturales sobre los que se despliega. Así pues, el Estado no es invocado con la esperanza de que nos desvele los arcanos del interés individual, sino para que nos salvaguarde precisamente de aquellos que con más astucia se mueven en la esfera de poder donde se disputan nuestros intereses más inmediatos.

Por último, con razón de los últimos acontecimientos internacionales contemplamos como muchos de estos liberales posmodernos se rasgan las vestiduras por que tenga que venir el socialismo a salvarnos de los excesos cíclicos del capitalismo. Pero esa actitud me parece tan absurda como la de quien reprochara a su médico la costumbre de visitarlo cuando se encuentra encamado y febril. ¿No sería más adecuado establecer una rutina constante de chequeo periódico que mantuviese las constantes vitales dentro de una franja saludable de manera permanente? Si la Seguridad Social es una solución aceptable al problema de la salud, ¿por qué no puede serlo el capitalismo social al problema de la economía?

3 comentarios:

pollito 18 de diciembre de 2008, 13:24  

¡Dios mío bendito!¿La Seguridad social es una solución aceptable al problema de la salud? ¿No tienes un argumento mejor? Pero a lo mejor tienes razón, y el capitalismo social (=socialismo)tendrá sobre la economía que la Seguridad Social sobre la salud.

Coup de Bâton 1 de enero de 2009, 14:40  

Al autor del blog:

Puto imbécil!!

Firmado: un "sionazi".

Urbek 7 de abril de 2009, 17:55  

pollito: Según datos del Barómetro Sanitario 2008, "Siete de cada diez ciudadanos creen que la sanidad pública funciona bien o bastante bien y confían en su personal"

http://www.publico.es/ciencias/216971/ciudadanos/cree/autoridades/toman/medidas/listas/espera

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